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Comenzando
el año 2010, Galería BECH presenta la
última exposición del calendario 2009:
OSCURA ES LA HABITACIÓN QUE ABANDONASTE
de la artista Marcela Duharte, muestra
que tiene lugar en una zona muda que es el desconsuelo.
Inquietud silenciosa que se posa cuando se sabe que
se ha perdido algo.
OSCURA ES LA HABITACIÓN QUE ABANDONASTE,
busca establecer relaciones con el espacio de exhibición
simulando el deterioro de la sala y el posible desgaste
de esta. ¿Qué sucedería, si por
simple y secreta convicción, todos decidimos
olvidar la sala de la Galería BECH? Suponiendo
que dejamos de interesarnos en ella, definitivamente
y sin consideración, puesto que ha perdido el
valor para nosotros, y así, en términos
más simples permitir que se destruya.
Existe un deseo de reconstruir el momento preciso del
deterioro y desgaste a causa de la negligencia y del
olvido. Por tanto el proyecto contempla la realización
de una serie de óleos sobre tela cuyas imágenes
representadas corresponden a murallas agrietadas de
una mansión abandonada de la calle Dieciocho,
sumado a la presentación de una serie de molduras
para enmarcar encontradas en la calle y ferias persas.
La obra de corte pictórico e instalativo, pone
en escena la noción de abandono, en este caso
referido a la persistencia de los objetos y la nostalgia.
Reflexión que gira en torno a los medios actuales
de la pintura, estableciendo una distancia entre representar
y presentar: esto implica repasar los antecedentes y
las normas de la pintura, la manualidad y el artificio
pictórico, la ficción representada al
espectador que se hace cómplice, perceptualmente,
como si la presencia del objeto, grieta, estuviera realmente
aconteciendo. En este caso se representan grietas de
murallas y papeles murales desteñidos, junto
con la presentación de molduras que enmarcan
el vacío de la sala.
OSCURA ES LA HABITACIÓN QUE ABANDONASTE,
intenta establecer la figura del abandono desde el hueco,
el vacío y los que restos que afanosamente cifran
como representantes de lo olvidado. Estos se quedaron
allí para exigir cada parte del olvido, cada
parte de la ausencia.
Las pinturas se dispondrán
con una luz que se activará por un sensor cuando
el espectador esté a menos de 1 metro, develando
el proceso de la pintura, las pinceladas a contraluz,
el dibujo, el trazado, toda la mancha de color que desatiende
la forma que intenta representar. Se establecerá
una sala semi oscura, de luz tenue, con el propósito
de evocar una sala abandonada, olvidada, que en su descuido
fue abrazada por grietas que devoran las paredes y suavemente
al recorrer la sala, las pinturas se "encenderán",
negando la posibilidad de su visibilidad, más
bien, reclamando un estado traslucido, diáfano,
que imposibilita mirar lo representado, solo la materia,
cáscara que expone los gestos del pintor.
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Marcela
Duharte, es Licenciada de
Artes Visuales de la Facultad de Arte de la Universidad
de Chile. Entre sus exposiciones colectivas se encuentra
Paraíso Artificial, Galería Gabriela Mistral,
Santiago (2009); Devota, Centro Cultural Palacio La
Moneda, Santiago (2009); Guardapolvo, Galería
Balmaceda Arte Joven, Santiago (2008); La flexibilidad
del Género, los hijos de la nueva Constitución,
Museo de Arte Contemporáneo, Santiago; El cuerpo
aprendido, Sala Juan Egenau, Santiago y Universidad
de Talca, Talca (2007); y La suntuosidad de lo real,
Hall Central de la Facultad de Medicina, Universidad
de Chile (2005). |